Employee Advocacy: hacelo auténtico o ni te molestes.

Cuando en Gratia conversamos con clientes sobre marca empleadora y nos consultan específicamente sobre Employee Advocacy, lo primero que hacemos es aclararle que, si bien el concepto tiene potencial, hay que ser cuidadosos. Porque, si no es genuino, puede tener poca efectividad o hasta volverse contraproducente. En este snack 🍿juguemos a que vos sos una empresa y nosotros somos… claro, somos nosotros.

 

¿Qué es el Employee Advocacy, realmente?

Lo básico es fácil de entender: nos referimos a cuando los colaboradores de una organización actúan como embajadores de la marca, compartiendo contenido, difundiendo hitos, la cultura organizacional, y promocionando los valores de la empresa en sus redes y fuera de ellas. Es una estrategia potente, porque las personas suelen ser más confiables que las marcas mismas.

Pero aquí está el Santo Grial: la clave del éxito radica en la autenticidad. Si tus colaboradores sienten que están “obligados” a compartir, o que lo están haciendo por presión, no sólo fracasará la estrategia, sino que puede dañarse la imagen de marca.

Inside-out: real + auténtico. Lo verdadero y verosímil como principio.

El marketing de influencers mostró que los consumidores valoran la autenticidad sobre todo. Olemos lo fake a 20 kilómetros de distancia. Eso mismo pasa en el ámbito de marca empleadora: imaginate que alguien vea a tu equipo “haciendo publicidad” de tu marca de manera superficial o copypasteando un texto en Linkedin. ¿Qué mensaje de autenticidad enviamos?

Por lo tanto, una estrategia de Employee Advocacy sólo tiene valor si se basa en lo real y cuenta con autenticidad. El contenido compartido por los colaboradores será creíble y fresco si es un reflejo de la cultura, propósito, valores y experiencias internas. Es más: si lo escriben naturalmente, aún sin una perfección estilística, será mucho mejor que si se notara una mano publicitaria detrás.

Siempre debe nacer desde la íntima convicción y dar a entender que es personal.

 

¿Se puede fomentar una cultura auténtica de Employee Advocacy? ¿Y cómo?

Sí se puede. Acá te contamos varios cómos.

1. Tener materia prima: la condición esencial. ¿Quién puede hablar del propósito, cultura o valores de su empresa, si no los conoce? ¿Quién va a escribir cosas lindas si experimenta vivencias poco agradables? El EA siempre tiene que arrancar desde el interior y “desbordar” hacia el exterior. Como con los edificios, muchas veces hay que empezar solidificando la base, empezando a comunicar internamente para luego poder difundirlo externamente. 2. Escucha activa: si ya tenés la materia prima, tu rol es trabajar en marca empleadora y buscás alinear el programa de Employee Advocacy, un paso importante es escuchar al equipo. ¿Qué piensan sobre la empresa? ¿Qué retos enfrentan? ¿Qué valoran de su cultura? ¿Cómo se sienten difundiendo todo eso en sus redes? ¿Qué los motiva, frena, estimula, preocupa a la hora de hablar sobre la empresa en sus ámbitos? Es fundamental establecer rituales y canales en donde puedas captar esto, para aprender, disolver barreras y estimularlos. 3. Capacitación y empowerment: el Employee Advocacy no es sólo compartir posts en LinkedIn. Como decíamos en el punto anterior, se trata de empoderar a tus colaboradores para que compartan su experiencia y estén atentos a ocasiones para hacerlo (¡vital!). Equipalos con las herramientas necesarias (textos base, fotos, contenidos, etc), pero también asegurate que tengan claros los valores y visión de la empresa para que puedan compartirlos con sus propias palabras. El copypaste se nota. Ayudalos con ideas de temáticas y formatos; no todas las personas estudiaron comunicación o tienen el olfato de un comunicador. Lo que para vos es sentido común, para otro puede ser un hallazgo alucinante. 4. Walk the talk: los colaboradores deben sentir que lo que promueven internamente está alineado con lo que la empresa realmente hace. No se trata de darles contenido vacío para compartir, sino de asegurarse de que la narrativa sea coherente con la vivencia real. Y si no, mejor no decir nada. 5. Reconocimiento y recompensas: reconocer es un factor importante. Sin embargo, y por experiencia, asegurate de que este reconocimiento sea orgánico y basado en el mérito. Los incentivos extrínsecos (como premios o bonificaciones) pueden ser útiles, pero lo ideal es que se sientan valorados de forma intrínseca. Si todo es transaccional, el Employee Advocacy pierde autenticidad o se vuelve inmanejable.

¿Por qué lo auténtico siempre gana?

La autenticidad no es sólo un bonito concepto, es una estrategia que genera resultados tangibles. Cada colaborador tiene un círculo de personas que lo escucha, una audiencia propia a la que quizá tu marca no llegue. Cuando éstos realmente se sienten parte de la misión de la empresa, su voz resuena con más fuerza en sus ámbitos de influencia. Cada mensaje compartido tiene mayor probabilidad de ser escuchado y creído, porque proviene de una fuente confiable y auténtica que comunica tal como es.

Y la pregunta del millón: ¿es aplicable en tu empresa?

Si y sólo si tenés la base sólida: una valoración REAL por el colaborador, un propósito claro, principios culturales conocidos y orgullo genuino por lo que se hace. Si eso existe, ¡felicitaciones, tenés el punto de partida para empezar a construir tu estrategia de Employee Advocacy!

Como premisa siguiente, recordá que la autenticidad no es negociable, porque es lo único que te garantiza el impacto real. Si lográs que tus colaboradores se conviertan en defensores genuinos de tu marca, el retorno será más que positivo: el EA habla para adentro (retiene talento) y para afuera (atrae la mirada de posibles futuros colaboradores).

Después viene armar el programa propiamente dicho, pero eso lo dejamos para otro posteo.

¿Comentarios?

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Convertí a tus colaboradores en influencers internos.

¿Te preocupa enviar correos que vayan directo al spam? ¿O postear en tus plataformas internas con una voz anónima que no conecta, en vez de alguien real?

También es una preocupación para los clientes de Gratia. Las “áreas parlantes” son entelequias lejanas que, al final, se convierten en irrelevantes. Así que este snack 🥪 te comparte ideas para aprovechar el poder de los influencers orgánicos y que logres impulsar el engagement y maximizar el impacto de tus comunicaciones internas.

Ah, en aras de la snackidad (o brevedad, como prefieras) lo dividimos en dos partes:

Cómo identificarlos.

Cómo empoderarlos.

 

Cómo identificarlos: cuatro indicadores.

No necesitás herramientas sofisticadas para identificar a tus líderes naturales. Observá con atención a tus colaboradores y buscá:

1. Referentes de temas: líderes o referentes de temáticas, negocios, áreas, cuya voz tenga autoridad. 2. Liderazgo informal: personas que, sin ocupar cargos jerárquicos, influyen positivamente en sus equipos. 3. Habilidades comunicativas: colaboradores con capacidad de conectar con los demás y construir relaciones sólidas. 4. Experiencia y conocimiento: colaboradores (o necesariamente líderes) con expertise en áreas específicas, capaces de compartir información valiosa con sus colegas.  

Cómo empoderarlos: cuatro vitaminas.

Una vez que hayas mapeado a estas personas, pasemos a darles mayor poder.

1. Capacitalos: proporcioná a tus influencers herramientas para comunicar eficazmente, crear narrativas atractivas y utilizar responsablemente las plataformas internas. Pueden ser capacitaciones internas por parte del equipo de CCII o externas de alguien experto en desarrollo de marca personal. Si no se animan a escribir, sé su ghostwriter y hacelo vos, pero respetando su voz. 2. Empoderalos: permití a tus influencers comunicar con su propio estilo y conectar auténticamente con su audiencia (siempre respetando los valores y los mensajes claves de la empresa). 3. Co-creá contenido atractivo con ellos: encuentren o piensen historias que emocionen, datos que sorprendan y mensajes que resuenen. No tengas miedo de usar diferentes formatos como videos, gifs o infografías, o humor (¡hola, memes!). 4. Usá la analítica: apalancate en los datos para medir el alcance, el engagement y resultados de sus participaciones. Medí el timing, formatos, lugares en donde publica. Aprendé todo y ajustá en base a eso.  

¿Y funciona? ¡Hey, no hubiéramos escrito este snack si no diera resultado!

Humaniza, acerca, da credibilidad, multiplica conversaciones, mejora lo que decimos y aumenta el compromiso. Y el compromiso no es algo etéreo, sino que impacta directamente en la rentabilidad. Un estudio de Gallup (2022) demuestra que las empresas con altos niveles de compromiso tienen un 21% más de rentabilidad y aumentan sus ganancias hasta tres veces más rápido que sus competidores.

Por lo tanto, si bien no son la única palanca para lograrlo, los influencers orgánicos son una pieza clave para la rentabilidad.

 

Y se termina (o empieza, si lo ponés en práctica).

Quisiéramos cerrar este snack con un pensamiento muy breve: no hay tecnología que no pueda mejorarse con un toque humano. Con alguien cuya influencia positiva fluya y conecte a toda la organización.

Por lo tanto, detectar, empoderar, cuidar y reemplazar a estas personas es un must para los equipos de CCII. Un esfuerzo continuo que, aunque sencillo en su planteamiento, requiere de método y consistencia, porque tiene un impacto profundo y sostenible en la cultura y los resultados.

Ni más.

Ni menos.

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Data Storytelling: el “Había una vez…” de la Comunicación Interna.

En Gratia tenemos un super equipo de Analítica, pero en realidad, es un equipo de storytellers que cuentan historias basadas en datos. Aunque éstos no dicen nada si no están contextualizados dentro del propósito de la empresa, la estrategia de CCII y la experiencia de los colaboradores: siempre son parte de una narrativa más amplia.

¡Ah, pero yo tengo dashboards para todo! Felicitaciones, pero no alcanza. Un dashboard es maravilloso para mostrarte datos, pero no necesariamente para relacionarlos.

Un ejemplo super básico: si en el indicador de velocidad del auto leés 130 km/h, es un dato. Ahora, ¿estás en una ruta o en una ciudad? Ese mismo número, en el contexto, puede ser tranquilizante o alarmante. Y si lo relacionás con otros, como si tenés sueño o no, si es de día o de noche, o cualquier otra cosa que genere sentido, recién ahí el dato te permitirá tomar decisiones.

En este snack 🍉 te compartimos algunos criterios para que puedas encontrar datos útiles, relacionarlos, crear narrativa consultiva y agregar mucho más valor que lo que haría un dashboard.

El poder de contextualizar.

Para que un dato realmente cuente una historia, debe tener contexto. Los números sin explicación generan más preguntas que respuestas. La tasa de apertura de los correos electrónicos internos puede parecer impresionante, pero ¿qué significa eso para el compromiso de los colaboradores? ¿Cómo impacta en la productividad? ¿Contribuye a la cultura organizacional? ¿Cómo unimos mensajes con conductas? ¿Cómo relativizamos índices con situaciones o momentos-empresa? Los datos deben ser presentados dentro del marco de la estrategia de la empresa para que tengan sentido.

Por ejemplo, si una campaña interna busca mejorar el bienestar de los colaboradores, los datos deben mostrar cómo las iniciativas de bienestar están mejorando los niveles de estrés, la satisfacción laboral y la retención de talento. Sin esta conexión clara, los números sólo parecen cifras aisladas sin ninguna implicación real.

Elegir métricas de múltiples fuentes, que tengan sentido y se puedan relacionar.

El uso de métricas clave es estratégico. No sólo hay que considerar las de comunicación, sino buscar otras que se relacionen con efectividad de las campañas: pueden ser del área de RRHH, de ventas, de Talent Acquisition, de marca empleadora, hasta de Seguridad e Higiene. Algunas son más útiles que otras para medir el éxito pero, a priori, no descartes ninguna, porque cualquier indicador que pueda ser influenciado por campañas de comunicación, debe ser considerado. Aquí es donde trabajamos junto al cliente y sus equipos de datos para seleccionar las métricas correctas que permitan entender los efectos de las comunicaciones y se alineen con las prioridades estratégicas de la organización.

Por ejemplo, en lugar de medir sólo la cantidad de posteos en alguna red interna, o la tasa de apertura de correos electrónicos, los líderes de comunicación deben enfocarse en indicadores como la participación activa, el nivel de feedback de los colaboradores, la efectividad de las campañas en la mejora del ambiente de trabajo o el impacto en la retención. Estas métricas, cuando se presentan en una narrativa adecuada, pueden ayudar a demostrar un ROI claro para la comunicación interna.

Llegando al C-Level: la narrativa como puente entre los datos y la estrategia.

Los datos arrancan de abajo, la información sube y el conocimiento llega arriba. La verdadera magia del data storytelling ocurre cuando los datos se colocan dentro de aprendizajes y una narrativa que resalta su relevancia en la estrategia. No se trata de mostrar un aumento en la participación de un programa interno, sino de contar la historia de cómo ese aumento influyó en el engagement o negocio, o mejoró la rotación, por ejemplo.

Al conectar los datos y las causas y efectos con las metas estratégicas de la empresa, podés demostrar cómo tus acciones están impulsando el éxito organizacional. Por ejemplo, al mostrar cómo una mejora en la comunicación interna redujo los tiempos de resolución de conflictos, no sólo estás demostrando un cambio operativo, sino que también estás ilustrando el impacto positivo en la experiencia laboral.

Lo obvio: la transparencia.

Sabemos que los éxitos tienen muchos padres y los fracasos siempre son huérfanos. Pero si una campaña no tuvo los resultados esperados, ¡no la dibujes! Los datos pueden ayudarnos a indagar qué funcionó y qué no, y descubrir patrones a repetir o a evitar. Mostrar tanto los éxitos como los fracasos, y cómo se está utilizando la analítica para aprender y mejorar, fortalece la reputación del equipo de CCII. Un equipo que demuestra transparencia y usa los datos para mejorar continuamente es un verdadero activo estratégico para el C-Level.

La bola de cristal y los datos predictivos.

¿Vos sabés lo que pasará en el futuro? ¡Nosotros tampoco! Pero, a medida que la tecnología y las herramientas de análisis avanzan, podemos analizar patrones y tendencias pasadas para predecir futuros comportamientos. Por ejemplo, el análisis predictivo podría ayudar a identificar qué tipo de comunicación interna será más efectiva para ciertos grupos demográficos dentro de la organización, lo que te permitirá personalizar los mensajes y mejorar la relevancia.

El data storytelling no termina con la creación de una narrativa convincente. El verdadero poder radica en lo que hacés con esa información después de haberlos contextualizado dentro de tu estrategia. Aquí es donde entra el concepto clave del “del dato al insight y del insight a la prescripción”. Separemos las cosas:

Del dato al insight.

Cuando se analizan a fondo los datos y se interpretan en relación con el entorno, los objetivos estratégicos y la experiencia de los colaboradores, se transforman en insights valiosos. Un insight es mucho más que una simple cifra: es una revelación. Acá es donde debemos usar el máximo pensamiento crítico posible, buscando no sólo lo que los datos dicen en la superficie, sino también lo que nos pueden enseñar sobre el comportamiento y las necesidades de los colaboradores.

Del insight a la prescripción… y al aprendizaje constante.

Este paso es el que realmente cierra el ciclo del data storytelling. Los insights contemplativos no alcanzan; deben convertirse en acciones tangibles y concretas que puedan afectar la forma en que la organización se comunica con sus colaboradores, los conecta con la cultura e influye en sus comportamientos.

Este enfoque transformador va más allá de los simples cambios operativos: implica un proceso continuo de ajuste y aprendizaje. A medida que se aplican las prescripciones derivadas de los insights, los datos comienzan a mostrar los resultados de esas acciones. Con el tiempo, este ciclo de feedback permite a las organizaciones mejorar continuamente, refinar sus estrategias de comunicación y hacer que cada interacción con los colaboradores sea más relevante y menos spameante (¿existe la palabra?).

Gracias por leer este Gratia snack. ¡Ahora andá a crear algo increíble!

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